Educar con distancia también es educar

Cuando educamos aprendemos todos de manera recíproca

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Para educar a nuestros hijos no es necesario estar siempre en primera línea, ejerciendo control sobre ellos para enseñarles lo que es correcto. También educamos cuando marcamos cierta distancia, aunque no estemos del todo convencidos. ¿Eres capaz de crear ese? ¿Te sientes mal si no estás constantemente con tus hijos?

La comunicación familiar también se trabaja y se educa

Crear distancia no significa evitar estar con los hijos sino darles espacio y protagonismo y dedicar tiempo a la reflexión y la autoevaluación. Este espacio nos permitirá saber cómo estamos haciendo las cosas y en qué debemos mejorar. Nos dará la oportunidad de aprender y crecer con ellos.

Es importante respetar su intimidad, dejarles libertad de crecimiento y desarrollo y hacerles personas responsables.

Se trata de estar disponibles para lo que puedan necesitar, aunque no estemos siempre presentes. El primer paso está en hacer un ejercicio personal teniendo en cuenta los siguientes aspectos:

  • No somos peores padres por no estar presentes en todo momento.
  • No debemos controlar y saber todo lo que hacen.
  • No podemos controlar todo.
  • Hay que respetar sus espacios e intimidad.
  • Debemos delegar en otros agentes educativos y compartir con ellos la educación de los hijos, de manera coordinada.
  • Mostrar confianza en los hijos y hacerles responsables.
  • Aprender a tener paciencia educando en la distancia.
  • Eliminar sentimientos de culpabilidad en todo momento por no estar siempre presentes.
  • Trabajar un buen hábito en la comunicación: la base para conocerse, entenderse y ayudarse dentro de una familia es la comunicación entre todos los miembros que la componen. Es necesario dedicarse tiempo, escucharse y transmitirse mutuamente cómo nos sentimos, qué hemos hecho, qué nos gustaría hacer… Pero esta comunicación no debe ser unilateral exclusivamente. A los hijos les gusta saber de sus padres y tienen que conocerles. Cuando la familia transmite sus experiencias, sentimientos… enseñan a los hijos a comunicarse, puesto que la comunicación familiar también se trabaja y se educa. Si se trabaja la comunicación se podrá llegar a tener esa información de la que se carece por no estar siempre presente en todo lo que los hijos viven.

Dar este primer paso no es fácil porque el área de confort de los padres es estar en primer plano en la educación de sus hijos, como protagonistas que son de la misma. Además, el no tener información puede producir la sorpresa de encontrar aspectos inesperados.

El siguiente paso ya sería comenzar a educar siendo conscientes de que en muchos momentos tenemos que mantenernos al margen.

Es conveniente tener en cuenta los siguientes aspectos:

Edad infantil

En esta etapa los padres todavía tienen una gran presencia y la distancia es menor, ya que la autonomía de los niños no está desarrollada del todo.

  • Autonomía: en esta etapa al no tener desarrollada la autonomía de forma completa necesitarán contar mucho con los padres y generar lazos de dependencia. De igual manera, los padres deben darles la oportunidad de comenzar a dar sus primeros pasos solos. Es importante acompañarles pero no sustituirles. Habrá que dejarles que aprendan a hacerlas las cosas ellos solos y a que se equivoquen, por mucho que duela esa equivocación. Se sufre mucho viendo a los hijos sufrir pero del error se aprende. Este es el primer paso importante que los padres deben dar para aprender a educar desde la distancia.
  • Plano académico: en este aspecto todavía no existe gran preocupación, ya que los niños irán desarrollando su aprendizaje de modo muy rápido y satisfactorio, por su plasticidad cerebral. Al ser pequeños, desde los centros educativos existe una gran comunicación con la familia, por lo que todavía los padres se sienten muy protagonistas y están muy en primer plano en este aspecto. Todavía no hay distancia.
  • Relación social: en el primer ciclo de infantil, la relación social es muy escasa ya que empieza a desarrollarse como tal a partir de los dos años. En cambio en el segundo ciclo es importante, puesto que es cuando aprenden la base de la relación social y el modo en el que deben comportarse. La figura de los padres en este aspecto debe ser el de enseñarles y darles recursos para gestionar esas relaciones pero ya comenzando a mantener distancia y en ningún caso interceder por ellos.
  • Juego: el juego en esta etapa es el todo del día a día de los niños. Es su motivación y su mayor interés. También es importante que los padres puedan participar de ese juego, respetando momento en los que prefieran hacerlo solos.
  • Desarrollo emocional: es muy importante estar muy presentes y reforzar este plano para que los niños crezcan fuertes y seguros. El mejor modo de lograrlo es estando con ellos y dándoles mucho afecto y cariño. Aquí la presencia es más importante que la distancia.

Primaria

  • Autonomía: en esta etapa la autonomía de los niños comienza a ser mayor y la distancia, por lo tanto, también aumenta, pero todavía sigue habiendo la necesidad de que los padres estén muy presentes. Son capaces de hacer las cosas por sí mismos pero no estar solos.
  • Plano académico: en este aspecto es importante que los niños sean responsables de sus cosas, que sepan organizarse, adquirir un buen hábito de estudio, etc. Para ello, los padres deben ayudar y enseñar a los hijos a lograrlo.

En este aspecto, el colegio ya centra su atención en el niño y la familia no cuenta con tanta información del día a día sino que se da la información de manera más puntual en las reuniones de evaluación o en situaciones más concretas.

Las familias deben aprender a mantener esa distancia y crear un vínculo de comunicación con los niños. Ellos son los que deben proporcionar la información para poder ayudarles y seguir educándoles y confiar en el papel que ejercer el resto de agentes educativos que están involucrados en la educación de los hijos.

  • Relación social: en este aspecto los padres deben seguir la línea de infantil. Enseñar a gestionar las relaciones sociales y posibles conflictos pero sin participar directamente de ellos.
  • Juego: los niños en esta edad ya juegan mucho tiempo solos o con sus iguales. Esta va a ser la tónica general pero en ningún caso debemos dejar de jugar en familia y dedicar tiempo a los hijos para ello.
  • Desarrollo emocional: la educación emocional es muy importante en todas las etapas y deberemos tenerlo muy presente. Es importante que sientan el cariño, comprensión y afecto de manera incondicional y siempre.

Adolescentes

  • Autonomía: en este caso la autonomía es total y la necesidad de estar solos y sentir que ellos son capaces sin la ayuda, provoca un distanciamiento y lejanía que los hijos piden, aunque los padres no siempre aceptan. Es importante ser conscientes de sus necesidades y tratar de respetarlas.
  • Plano académico: en este aspecto también van a tender a ser totalmente independientes. Si durante los años anteriores se ha trabajado la responsabilidad, los padres podrán relajarse un poco en este sentido y confiar en ellos. Pero siempre hay que estar pendiente y presente aun en la distancia.
  • Relación social: etapa en la que todas sus motivaciones van a estar generadas por la relación social y por la amistad. Los amigos adquieren un papel tan importante que creen ser el centro de todo, desplazando la figura de los padres. Al igual que en los otros aspectos mencionados hay que entender sus necesidades pero generar una presencia sin intromisión pero que pueda darles seguridad y a la que poder acudir.
  • Desarrollo emocional: las emociones en esta etapa están tan presentes y descontroladas que la ayuda en la gestión de las mismas va a ser muy importante y crucial para evitar consecuencias no deseadas.

En definitiva, crear distancia en la educación de los hijos permite tener más espacio para la reflexión y el aprendizaje y les hace más responsables en su propio crecimiento.

María Campo Martínez

Pedagoga / España

Licenciada en Pedagogía. Diplomada en Magisterio de Educación Infantil. Asesora de Eduka&Nature.