Volver a la normalidad digital después de los excesos

Debemos comenzar a realizar un esfuerzo consciente para que la tecnología no siga invadiendo nuestro hogar

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Si quedaba alguna pequeña duda de que internet iba a cambiar el mundo, en estos últimos meses todos somos conscientes de que lo ha hecho y mucho más de lo que pensábamos. Hemos experimentado sus ventajas y también sus inconvenientes. Ahora toca analizarlo.

Internet ha cambiado nuestras vidas en tiempo de coronavirus. No sólo en nuestro uso, en términos personales, sino profesionalmente. Hasta tal punto que las empresas se han replanteado sus modelos de organización.

No cabe duda de que la conexión tecnológica está facilitado la experiencia vivida durante la pandemia

Ya se estaban realizando cambios en los diferentes modelos de negocios con la optimización de recursos. Esta situación imprevista ha hecho acelerar los tiempos en relación con el teletrabajo, en una magnitud que nadie se imaginaba.

Desde que comenzó la pandemia no hemos hecho más que escuchar las ventajas y desventajas de este sistema. Nuestros hijos e hijas, en términos generales, han conectado con sus clases on line. Los centros que estaban preparados lo hicieron desde el primer día y los otros han ido haciendo grandes esfuerzos para adaptarse a las circunstancias.

Los más pequeños de la casa han sobrevivido como han podido con más conexiones a los dispositivos móviles de las que los padres y madres les hubiese gustado. Ha sido todo un encaje de bolillos para poder compaginar el teletrabajo con recepción de las clases, trabajos y realización de materias de nuestros hijos e hijas.

No cabe duda de que la conexión tecnológica está facilitado la experiencia vivida, y ha permitido poder seguir trabajando, estudiando, realizar ejercicio, comunicarnos de manera visual con la familia y amigos, etc… pero todo ello ha hecho que desarrollemos unos nuevos hábitos rutinas inimaginables.

Hemos experimentado muchas de las ventajas que tiene la conexión tecnológica. Pero también debemos poner orden para que nos «nos lleve por delante». Tenemos que ser conscientes, analizar qué hábitos tenemos cada uno, cuáles nuestros hijos e hijas e ir realizando una desescalada.

Nuestros niños necesitan moverse, pero ellos no son conscientes.

Todos necesitamos recuperar hábitos que ya teníamos y nos permitían tener el equilibrio que necesita el cuerpo humano. Buena alimentación, horario de sueño y oportunidades para realizar ejercicio.

Para todo esto necesitamos tirar de la mayor herramienta que disponemos: el ESFUERZO para adquirir VOLUNTAD. Obtener malos hábitos cuesta menos que obtener los buenos. Los adquiriremos no pasa nada y menos si son por unas circunstancias especiales, pero una vez “pasado el chaparrón” nos ponemos a la obra para quedarnos con lo bueno sumándolo a nuestras costumbres y vamos desechando lo menos bueno para que no nos arrastre.

¿Cómo podemos llevar a cabo esta desescalada digital familiar?

  • Realizando un análisis de nuestro uso de la tecnología: cuánto tiempo, para qué  y en qué momento.
  • Establecer unos criterios de uso para cada franja de edad de cada miembro de la familia.
  • Establecer horario de su uso. Aquí se podría diferenciar el uso del móvil, las videoconsolas y la pantalla. En el caso del primero, por ejemplo, no utilizarlo en las comidas o cuando se esté hablando con los demás. Marcar una hora de desconexión cuando llegamos a casa para estar con la familia. Para el uso de vídeo consolas y pantallas, establecer criterios como no utilizarlas entre semana, sólo por las tarde. El fin de semana se puede establecer un horario más flexible siempre y cuando se hayan hecho las obligaciones de cada uno.
  • Debemos conseguir que ellos mismos ejerzan el control sobre el uso de dispositivos móviles. Las familias se lo podemos sugerir y acompañar. Hay una serie de aplicaciones que ayudan a comprender el uso que cada uno da a su móvil. Con ellas pueden programar horarios durante los que quieren que el teléfono no emita ninguna notificación, restringir el acceso a las aplicaciones que consideren que les hace perder el tiempo, etc…
  • Con los medianos y pequeños es el momento de que nosotros establezcamos el horario porque ellos no son capaces.
  • La familia tiene que actuar de modelo en el uso de la tecnología. Podemos decir mucho, pero si no hacemos no tendrá resultado

Patricia Cigaran

Experta en Educación / España

Experta en Educación Familiar con más de 20 años de experiencia en la dirección de colegios infantiles.