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¿Estamos atrapados por las redes?

La tecnología es buena, siempre que se haga un uso saludable de ella

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A las redes sociales podemos denominarlas “los otros educadores”. Nuestros hijos reciben influencia no reglada que se escapa de nuestro radar. Estas herramientas han adquirido un protagonismo especial en la educación de los niños y los adolescentes. Pero, ¿debemos permanecer en alerta?

La verdadera preocupación es que las redes pueden llegar a cambiar el comportamiento de una persona

Las redes sociales fueron creadas para ofrecer mecanismos que facilitasen la comunicación entre personas. Han conseguido cambios sistémicos en todo el mundo de forma positiva, pero no se vio la otra cara de la moneda, como la adicción a la tecnología, las fake news, las suplantaciones de identidad, etc…

Decidir lo que hacemos porque queremos y no porque nos dirigen, es el mayor tesoro que tenemos las personas. En definitiva se trata de ser dueños de nuestra libertad.

Educar es ayudar a crecer y las familias queremos que nuestros hijos sean felices. La felicidad la adquieren con la autonomía que han adquirido a lo largo de su crecimiento.

El objetivo de las redes sociales es que estemos conectados el mayor tiempo posible. Captar nuestra atención haciéndonos creer que nos dan servicios gratuitos. Esos servicios son pagados por las empresas que venden los productos. De esta manera nosotros nos convertimos en el producto.

La verdadera preocupación es que las redes pueden llegar a cambiar el comportamiento y la percepción de la persona. Lo hacen de una manera gradual y sin darnos cuenta. Conocen lo que hacemos, lo que decimos y en algunos casos, lo que somos.

Recogen toda la información que nosotros y nuestros hijos ofrecemos a través del uso de las redes. Llegan a conocernos en todos los aspectos. Tienen la mayor información sobre nosotros que jamás hubiésemos podido imaginar.

Debemos conocer los riesgos y lo que supone el mal uso de las redes, pero no por eso la tecnología es mala. La clave es aprender a utilizarla. Debemos ayudar a nuestros hijos a que puedan sacar el mayor partido posible, dirigido por ellos. No que la tecnología les arrastre y atrape.

Esta es la realidad, pero la buena noticia es que tenemos la herramienta para combatirlo, la VOLUNTAD. Acompañaremos a nuestros hijos a que puedan practicarla y fortalecerla. Con la libertad, se escenifica el modo propio de recorrer la vida. Nadie puede vivir por el otro. La conciencia que adquieran de ellos mismos hará que descubran la capacidad de elegir y de vivir como uno sólo es capaz de hacerlo.

Consejos prácticos que pueden hacer la vida más fácil en la familia

  • Todas las pantallas deben estar fuera de la habitación a una hora preestablecida. Puede ser una hora antes de irse a la cama.
  • Evitar el uso de las redes sociales hasta los 16 años. Los primeros años de su uso son bastantes complicados.
  • Establecer con nuestros hijos el número de horas de uso al día de las pantallas.

Junto con ellos podemos pensar en realizar una limpia de las apps que tenemos instaladas en los teléfonos. Evitar tener activadas las notificaciones que no son importantes para nuestro día a día. Cuando alguna red nos recomienda un video, intentar ser nosotros los que elijamos lo que queremos ver. Antes de compartir algo, comprueba los hechos, busca la fuente. Suelen ser contenidos que buscan nuestra respuesta emocional.

“Envolver” todo lo sugerido en establecer, planificar, sugerir planes familiares, práctica de deportes, actividades para el desarrollo de la creatividad, etc… hará que su tiempo este aprovechado y no tengan tanto disponible para conectarse a las pantallas.

Todo lo que cada uno pueda hacer a nivel personal y ayude a sus hijos a hacerlo, aportará nuestro granito personal. Dispondremos de mayor tiempo y seremos capaces de ser nosotros los que nos conectemos y naveguemos cuando realmente queremos o necesitamos hacerlo. No cuando “ellos” (las redes) quieran que lo hagamos.