¿Deben las familias convertirse en docentes?

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Las familias se están encontrando en una situación difícil de afrontar desde los hogares. El teletrabajo, la atención a los hijos, las tareas domésticas y, por si fuera poco, ser maestros de escuela. Pero ¿debemos asumir ese papel? ¿De quién es la responsabilidad de las tareas escolares?

Tenemos que enseñar a nuestros hijos a establecer rutinas responsables en su día a día

Es muy importante tener muy claro cuál es nuestro papel como padres y madres y centrarnos en ello. Es muy probable que muchos hayan caído en el error de asumir como propia la responsabilidad de hacer las tareas escolares llevando a cabo las siguientes situaciones:

  • Son los padres o madres quienes hacen un horario para sus hijos de todo lo que deben hacer (clases on line, tareas escolares, estudio de instrumento musical, hobbies, etc.) Si los niños son pequeños es muy interesante que la madre o el padre sean quienes elaboren el horario pero siempre junto a sus hijos para que aprendan a realizarlo y para que entiendan que es algo de ellos. Cuando los niños son más mayores deben ser ellos quienes organicen su propio horario, gestionando el tiempo como mejor consideren, pero siempre con la supervisión última de algún miembr de la familia.
  • Son los padres o madres quienes avisan a sus hijos de las clases que tienen, cuando deben conectarse y lo que necesitan tener preparado para cada una de ellas. Una vez más, si los niños son pequeños es interesante ayudarles y recordarles que deben mirar su horario, ver qué clases tienen y decirles que deben preparase el material. De este modo se les estará enseñando a asumir esa responsabilidad y coger el hábito de ser organizados, puntuales y cumplir con su deber. A partir del segundo ciclo de primaria los niños ya deben tener esto aprendido y son ellos quienes deben hacerlo por iniciativa propia. No es extraño encontrar familias que, con independencia de la edad de sus hijos, están constantemente diciéndoles que deben conectarse a clase, que ya es la hora, etc. Incluso dejan sus propias responsabilidades de teletrabajo para estar pendiente de lo que sus hijos deben hacer.
  • Son los padres o madres quienes están pendientes de las tareas o deberes escolares que deben hacer los hijos y están tras ellos hasta que los hacen. Incluso se sientan con ellos para hacerlos. De este modo los padres están aumentando sus tareas y responsabilidades, llenando su tiempo de numerosas cosas por hacer, logrando niveles de estrés de alta consideración. Además de esta consecuencia sobre los padres están los numerosos conflictos que surgen entre padres e hijos. La insistencia de los padres por recordar a sus hijos lo que deben hacer da lugar a que muchos niños se enfaden diciendo que no quieren hacerlo o que lo quieren hacer más tarde. Es aquí cuando surge un conflicto diario que desvirtúa la relación padres e hijos. Esto está provocado por el intercambio de roles de los padres. Dejan de ser padres para ser profesores. Los padres deben ser padres siempre y los hijos deben asumir su responsabilidad en primera persona. Son ellos quienes deben aprender a organizarse y gestionarse sin que nadie les tenga que estar ordenando que deben hacerlo. De este modo, no se enfadarán porque sus padres les estén dando ordenes y entenderán que sus tareas y sus responsabilidades, que son ellos quienes deben hacerlo y que no es algo que los padres ordenan sino que es algo de ellos.

A pesar de todo esto, no hay que olvidar que la situación que están viviendo los niños en estos momentos es muy diferente a su escenario escolar habitual. No están acostumbrados a realizar tanto trabajo personal e individual ni a contar con tanta carga. Durante las horas escolares los niños realizan muchas tareas, adquieren contenidos y aprendizajes, pero están siempre guiados y acompañados por el profesor y muchas de las tareas son grupales. Sólo se tienen que enfrentar a un estudio individual con las tareas escolares en casa, pero que no son tantas como las que están realizando en estos momentos.

Este aspecto hay que tenerlo en cuenta y ser conscientes de ello, de cara a entender cómo se pueden entender los niños y por qué muchos rechazan el tener que hacer las tareas. Es decir, una cosa es que no debamos asumir la responsabilidad de tener que hacer los deberes escolares o ponernos con ellos, puesto que es su responsabilidad, y otra cosa es que no mostremos comprensión ante la situación y siempre ofrezcamos nuestra ayuda para momentos de mayor agobio o presión que puedan tener los niños. Sobre todo hay que darles seguridad y confianza y hacerles ver que todo que están haciendo ya es un logro. Valorar mucho su esfuerzo, el que estén siendo capaces de organizarse solos, de ser responsables y no tanto de los resultados que estén obteniendo.

  • Son los padres o madres quienes corrigen las tareas escolares antes de enviar a los profesores para que el trabajo esté perfecto. Es un error muy grave corregir, puesto que se anula a los profesores la oportunidad de conocer la evolución de los niños. De este modo no se sabe realmente donde falla, qué le puede estar costando más o en qué está mejorando. Los padres deben invitar a los hijos a que repasen, que cuiden la presentación y luchen por un trabajo bien hecho y acabado, pero no por un trabajo perfecto si no ha sido así de manera natural.
  • Son los padres o madres quienes se encargan de enviar la tarea a los profesores y esperan con cierta ansia la devolución o corrección de las tareas. Son los hijos quienes deben enviar la tarea con los comentarios que consideren oportunos y expresando cómo se han podido sentir o qué dificultades han encontrado para que el profesor pueda ayudarles y guiarles al hacerles las correcciones y el feedback pertinente.

Por lo tanto, es importante aprovechar este momento especial en el que nos encontramos para poder educarles y enseñarles valores muy importantes que van a necesitar su vida y que les van a ayudar a ser mejores personas. Valores como la capacidad de organización, la responsabilidad, el esfuerzo por enfrentarse a situaciones nuevas o complicadas ellos solos, la constancia diaria en hacer su trabajo y la humildad de reconocer sus errores y aprender de ellos.

En esta etapa de confinamiento contamos con lo más importante que necesitamos para educar: tiempo y paciencia. Algo de lo que carecemos, muchas veces, durante nuestro día a día., y es por ello que es interesante hacernos consciente de lo que tenemos, sacar lo positivo de la situación y aprovecharlo para sacar lo mejor de la relación familiar entre padres e hijos.

María Campo Martínez

Pedagoga / España

Licenciada en Pedagogía. Diplomada en Magisterio de Educación Infantil. Asesora de Eduka&Nature.