Familia y escuela, todos a una

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¿Cuántas veces hemos escuchado que los padres somos los primeros educadores y cuántas otras que los docentes son los profesionales de la educación? Unámonos, apoyémonos y aprendamos unos con otros para educar a nuestros hijos.

Compartimos la educación de los hijos con otros agentes

Educar hoy en día es diferente. Nosotros no somos nuestros padres y nuestros hijos no son nosotros, se han producido unos cambios sociales, familiares, tecnológicos e innovaciones educativas que no podemos obviar.

Una sociedad cambiante

La sociedad en la que vivimos es cada vez más compleja y, con ella, la educación familiar se ha complicado en la misma medida.

  • Los cambios sociales se han ido produciendo por una serie de cambios significativos y apreciables en sus símbolos culturales, su organización social, reglas de conducta o sistema de valores.
  • Los cambios familiares incluyen algunos como la postergación del matrimonio, aumento en el número de personas que viven solas o emancipación tardía.
  • Los cambios tecnológicos hacen que nuestros hijos puedan vivir en una burbuja aislada de influencias ajenas a la familia. Debemos ser conscientes de que compartimos la educación de los hijos con otros agentes.

En los primeros años, la influencia de la familia es prácticamente absoluta, pero poco a poco van incorporándose otros espacios e instituciones.

Cuantas más influencias externas existan, más sentido cobra la labor educativa de la familia, lo que hace que la familia ocupe una posición socializadora de referencia mediando entre los diferentes espacios de influencia externa de nuestros hijos.

Y la innovación educativa permite mejorar las metodologías, creando nuevos procesos. Según el tipo de metodologías que se apliquen y su tipología la innovación actúa de una u otra forma.

¿Qué podemos y debemos hacer?

  • Formarnos

Estudiar y estar al día de los avances de la educación. En los colegios nos dan la oportunidad de hacerlo, compartiendo con ellos nuestras inquietudes.

Nos ofrecen una formación a medida a las necesidades del momento y adecuada a cada edad. Participar de ella nos hace mejorar como padres y, como consecuencia, mejoran nuestros hijos.

  • Pedir ayuda

Participando de lo que nos ofrecen resolvemos nuestras inquietudes y nos surgirán otras que podremos compartir. Todos aprendemos de todos.

  • Fortalecer el ambiente familiar

Porque nos da una mayor confianza en la educación de nuestros hijos. Como consecuencia nos querremos más y adquiriremos la fuerza para ser coherentes y mantenernos firmes ante las adversidades.

  • Ser imaginativos

Esto nos ayudará a dialogar, tender puentes en los primeros años para que, cuando llega la adolescencia y se caigan algunos, nos queden otros para llegar a nuestros hijos de una forma o de otra.

  • Proyecto

Establecer un proyecto personal educativo para cada uno de ellos.

  • Comunidad

Implicarnos con quienes influyen en la educación. El colegio, los amigos y otras familias.

  • Primeros educadores

No perder de vista que nosotros los padres somos los primeros educadores.

La consecuencia es que estableceremos entornos familiares adecuados para el aprendizaje de nuestros hijos.

La suma de familia y colegio diseñará unas formas nuevas de comunicación, de tal forma que los padres y madres podamos colaborar y ayudar a los colegios.

Es un canal para que las familias puedan participar en las decisiones que afecten a sus hijos en el centro educativo.

Los padres y madres, como protagonistas de la educación de nuestros hijos, nos apoyamos en los docentes que son los expertos y profesionales que nos asesoran.

Confiaremos en ellos, aprenderemos, compartiremos juntos para que nuestros hijos sean personas felices y libres.

María Campo Martínez

Pedagoga / España

Licenciada en Pedagogía. Diplomada en Magisterio de Educación Infantil. Asesora de Eduka&Nature.