Cómo introducir a los más chicos a la lectura

Libros, libros y más libros

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La introducción de los niños a la lectura no es un asunto menor. Muchos pueden creer que sí, que la lectura es una de esas actividades que tienen que ver con gustos o elecciones personales. Y en un punto sí, tiene que ver con esto. Pero en otro punto, la lectura trasciende la elección de leer por placer, y está relacionada con la escolaridad, al estudio y a la vida cotidiana.

La lectura en edades tempranas debe alejarse de la obligación y acercarse al terreno lúdico

Ni hablar de sus beneficios en el corto, mediano y largo plazo: el aumento de capacidades de aprendizaje, la extensión del vocabulario, el ejercicio de la constancia e imaginación. Pero, por supuesto, no es la única manera de aprender. Y, otra vez, por supuesto, no nos centraremos en esta ocasión en la lectura académica. Pero resulta una realidad a tener en cuenta, aquella de la lectura en todas sus aristas.

Ahora, sí de leer se trata, qué mejor que hacerlo por puro placer. Por el descubrimiento de mundos fantásticos, de personajes únicos, de historias impactantes, de reflexiones, de un despliegue de imaginación sin paralelo. Leer puede llegar a ser realmente una fuente de bienestar incomparable.

¿Cómo introducir a los más peques al mundo de la lectura?

Te dejamos algunas herramientas y tips a tener en cuenta a la hora de sentarnos a leer con los chiquititos:

Los libros siempre a la mano

Rodear de libros a nuestros hijos suena un poco invasivo, pero en realidad puede ser muy beneficioso. Que los libros se encuentren al alcance de sus manos, cerca de sus juguetes, que interactúen con ellos a diario, esos son los primeros pasos hacia el camino de la lectura. Aunque no puedan leer al principio, podemos buscar libros con colores, texturas, sonidos, olores, figuras y objetos identificables, podemos leer poniendo voces a los personales y demás estímulos sensoriales.

No obligar ni tampoco abandonar

La lectura en edades tempranas debe alejarse de la obligación y acercarse al terreno lúdico si queremos que nuestros hijos puedan comenzar a verla con buenos ojos. No nos impacientemos, más bien acompañemos. En cuanto nuestros niños puedan comenzar a identificar objetos, nombrar y prestar un poquito más de atención, no los abandonemos junto con los libros. Sentemos con ellos, cerquita, y contémosle el cuento de a poco. Relatos cortos y llamativos. No esperemos que ellos interactúen solos con los libros, guiémoslos a disfrutar de la lectura.

Invirtamos nuestro tiempo

En cuanto nuestros hijos crezcan un poco más, sentémonos a leer junto a ellos antes de que se vayan a dormir. Leamos de forma constante, literatura de calidad, y que pueda volverse una rutina para pasar tiempo de calidad con ellos. Que ellos puedan elegir qué leer, o escuchar. Quizás tengas que volver a leer los mismos párrafos muchas veces… Pero vale la pena.

Investiguemos

Mi papá siempre tuvo la sana costumbre de llevarme a las librerías, a buscar nuestras próximas lecturas. Buscábamos juntos, y cuando yo iba de exploración por la librería, él se quedaba en la sección infantil, leyendo y releyendo libros antes de comprarlos. Creo que lo sigue haciendo hasta el día de hoy, incluso. Si podés leer primero vos los libros antes de compartirlos con tus hijos, es algo altamente recomendable. Si pueden elegirlos juntos, aún mejor.

¿Qué pasa si un niño no quiere que terminemos de leer un libro con ellos? Nada, absolutamente nada. Los niños tienen derecho a cambiar de opinión también, y si un libro que eligieron o que empezamos no los atrapa o no les gusta, no hace falta presionarlos para terminarlo. Nos pasa a nosotros y les pasa a ellos. Obviamente, una cosa es un berrinche del momento, o cansancio, y otra es una elección consciente sobre un material de lectura, o aburrimiento por la lectura perse. Podemos notar la diferencia y actuar en consecuencia. Saber cuándo parar es crucial.

Más tips de lectura

Tener un libro a mano para leer en algún momento de tiempo “muerto”, buscar libros con temáticas aplicadas al interés del niño o a sus vivencias actuales, incentivarlos a que ellos comiencen de a poco a leer en voz alta y que nos cuenten los cuentos a nosotros, regalar libros a los amigos, son ideas que pueden ayudar a tener a la lectura bien cerquita.

Hagamos de la lectura algo especial. Distintos recursos pueden ayudarnos a convertir el espacio de lectura en uno único y personal para nuestros hijos, y no hablamos solo de la elección de libros junto a ellos, de la rutina antes de dormir o de la elección temática. Podemos crear un espacio en nuestra casa destinado a la lectura. Podemos adornarlos con lucecitas, almohadones, telas, dibujos sobre las historias que vamos leyendo. Podemos destinar un espacio fijo en la semana para leer. Hagamos de ese momento algo diferente.

Heliana Moriya

Docente de música de niveles inicial, primario y secundario

Psicopedagogía