Cuando la falta de tiempo nos impide educar bien

La familia debe reflexionar hasta qué punto la educación que da a sus hijos es plena y consciente

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Seguro que en alguna ocasión hemos sentido que no dedicamos toda la atención o tiempo que nos gustaría a nuestros hijos ¿Qué consecuencias puede tener esto para los niños? ¿Qué nos impide ejercer una educación plena y consciente? ¿Qué se puede hacer?

La familia debe ser consciente sobre el tipo de educación y atención que da a sus hijos

La educación consciente permite observar y escuchar a los hijos, acercarse más a sus necesidades y darles lo más importante para ellos: tiempo, paciencia, cariño y calma.

Esta educación ayuda también a los propios padres a ser conscientes de sus propias necesidades y valorar su momento. Aprender a vivir su aquí y ahora y salir de sus tensiones y presiones, que tanto limitan al ser humano y que pueden traer consecuencias no positivas para ellos mismos y para la familia.

La educación de los hijos, por tanto, debe ser un disfrute y un enriquecimiento personal para todos los miembros de la familia.

Impedimentos para educar de manera plena y consciente

  • Exceso de tareas o responsabilidades:

El ritmo que llevan la mayoría de los padres en el trabajo, las tareas del hogar, sus hobbies y las tareas añadidas, implica que las familias vivan en un estrés constante y con una carga de presión importante.

El estrés supone poca paciencia para educar a los hijos y la necesidad de tener que hacer varias cosas a la vez para poder llegar a todo. Este es el mayor inconveniente para educar de manera consciente.

Educar de manera consciente implica prestar la atención en educar y en nada más. Estar con los hijos y sólo con ellos. Sabiendo escuchar lo que dicen, así como lo que no dicen, los silencios también son importantes, además de sus gestos y expresiones.

La educación consciente facilita la escucha activa y proporciona la oportunidad de conocer a los hijos mejor. Saber lo que les puede preocupar, lo que les hace felices, así como lo que pueden necesitar de nosotros.

Los niños al sentir esa implicación, dedicación y cercanía de los padres van a abrirse más, estar más cómodos y tendrán mejores comportamientos por recibir esa atención positiva que todos los niños necesitan.

  • Estar presentes de manera activa, evitando distractores:

La educación consciente tiene que estar desarrollada en un ambiente en el que no existan demasiados distractores alrededor de los padres.

Es importante dejar de lado el teléfono, la televisión o conversaciones paralelas para estar con los hijos y dedicarles la atención, el tiempo y el cariño que requieren.

  • Disfrutar de la evolución de los hijos en el presente y no pensar tanto en eledicación posi futuro:

Muchos padres están pensando en lo que les gustaría que sus hijos fueran en el futuro y todo lo que quieren lograr. Tanto es así que esa visión de futuro les genera presión en el presente y falta de disfrute del desarrollo personal.

De esta manera, acaban presionando a los hijos y exigiéndoles cosas que igual sus hijos no están preparados para dar. No están siendo conscientes de su desarrollo ni justos con sus necesidades.

Es fundamental tener un proyecto educativo y familiar, pero sin dejar de vivir cada momento y el presente por ello.

María Campo Martínez

Pedagoga / España

Licenciada en Pedagogía. Diplomada en Magisterio de Educación Infantil. Asesora de Eduka&Nature.