Qué es el Origami y qué beneficios tiene durante la infancia

Te contamos su origen, significado y cómo se relaciona con los niños

origami

En tiempos donde prima la inmediatez y el atropello en mucho de lo que hacemos, el arte del Origami propone justamente lo contrario: paciencia, precisión y creatividad que le pueden venir más que bien al ritmo de nuestra familia en crecimiento.

El Origami engloba un conjunto de técnicas con las que se forman figuras de papel

Cuando de tiempo libre se trata, encontramos una enorme cantidad de propuestas para ofrecer a nuestra familia. Esto puede incluir deportes, juegos, arte, etc. Así y todo, nuestros hijos pueden no sentirse atraídos por estas primeras ideas “populares” o “tradicionales” que se nos vienen inicialmente a la cabeza.

¿Pero por qué deberíamos quedarnos con opciones de nuestra propia región? ¿Qué pasa si viajamos un poco más allá a por nuevas ideas, más precisamente a Oriente?

Los orígenes del Origami

Allí nos encontraremos con el Origami, un conjunto de técnicas con las que se forman figuras de papel. Esto se logra pura y exclusivamente gracias al doblado de papel, que nació hace aproximadamente 2000 años en China.

En ese entonces, llevaba el nombre de zhezhi. Muchos siglos más tarde, el budismo lo introduciría en Japón con el nombre que hoy conocemos, que combina las palabras japonesas “oru” y “kami”. Por eso, y aunque Japón es el país que lo popularizó, su origen es en realidad chino, contrario a lo que se cree.

Siendo que el papel era considerado un material especial, los japoneses lo utilizaban principalmente en celebraciones religiosas, especialmente para decorar mesas con formas de jarras de sake. Eventualmente, los guerreros Bushi lo adoptaron al formar flores de papel, lo que demostraba amistad entre ellos.

Siendo que muchas técnicas de Origami se transmitieron de forma oral a través de tantos siglos, son pocas las que han sobrevivido al paso del tiempo. Sin embargo, en Japón existen algunos modelos muy populares entre el público infantil, como la grulla “Tsuru” japonesa (símbolo de fidelidad y longevidad), la caja o la rana.

Beneficios del Origami en la infancia

Ok, ya conocemos un poco de su historia, pero… ¿Para qué nos sirve a la hora de las propuestas infantiles? A continuación, listamos algunos de sus beneficios:

  1. Más allá de los modelos clásicos, el Origami ofrece tantas posibilidades como el dibujo o la pintura. Siendo que los niños pueden realizar diseños originales y propios, esto les permite alentar su imaginación.
  2. Es un pasatiempo que fomenta el estado de relajación, ya que su proceso artesanal preciso ayuda a apaciguar situaciones de estrés y miedos. Esta actividad suele ser
    propuesta por psicólogos y psicopedagogos para niños con trastornos de hiperactividad, TDAH o dislexia.
  3. Es un gran ejemplo para ejercitar y sacarle jugo a la paciencia y la constancia. Como generalmente las figuras no se logran al primer intento, los niños aprenden a intentar nuevamente y volver sobre sus pasos las veces que sean necesarias, aprendiendo de sus errores. El Origami tiene un sistema elegante pero flexible, que parece especialmente diseñado para equivocarse.
  4. Requiere de todas sus facultades manuales, incluyendo la coordinación de los ojos con las manos, así como también el pleno uso de la atención. Los pliegues a desarrollar son precisos y esto implica un trabajo muy fino.
  5. Desafía su memoria, ya que es fundamental recordar la cantidad de pliegues necesarios para poder saber cuántos se hicieron y cuantos quedan por realizarse.
  6. El Origami favorece la concentración mental y visual en una única tarea y figura, una conducta ciertamente necesaria en tiempos de multitasking y sobre información.

Joaquín Sombielle

Licenciado en Psicología

Docente de piano y lenguaje musical