Beneficios de la música en el cerebro infantil

¿Por qué la música hace tan bien a los niños?

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Actualmente, las propuestas audiovisuales que encontramos en las redes sociales son tantas que pueden generarnos dudas acerca del impacto en la vida de nuestros hijos. Sin embargo, los beneficios de la música siguen siendo una herramienta maravillosa cuando se habla del desarrollo cerebral, y aquí presentamos algunas de sus virtudes.

Desde que somos bebés ya nos encontramos en condiciones de reaccionar y reconocer estímulos musicales, incluso antes que los verbales.

Desde hace mucho tiempo que circula la creencia popular de que “la música sana”, ya sea por simples comentarios de pasillo o por publicaciones en redes sociales. Es evidente que una gran mayoría de las personas disfruta de este tipo de arte, ya sea a través de la escucha directa, el canto, el baile o la formación musical pero, ¿puede ser tan poderosa que es capaz de sanarnos?

¿Existe una razón concreta por la cual la música nos hace realmente bien? Y si es tan buena como dicen, ¿en qué puede aportar durante el desarrollo infantil de mi familia?

La relación entre música y cerebro

Por empezar, es importante resaltar la antigua relación entre la música y nuestro cerebro. Desde que somos bebés ya nos encontramos en condiciones de reaccionar y reconocer estímulos musicales, incluso antes que los verbales.

Este vínculo natural tan temprano es lo que más adelante genera en los niños ese genuino entusiasmo cuando escuchan una canción por primera vez o cuando ven a otros bailar

Y si bien habitualmente la música ingresa a sus oídos de forma natural, no quiere decir que este proceso no implique esfuerzos a nivel cognitivo. Y es que escuchar atentamente una pieza, intentar imitar su melodía y estudiarla, o buscar sincronizar el cuerpo con el ritmo conllevan tareas bastante complejas para el cerebro, lo cual es una buena noticia para la actividad cerebral infantil.

Este tipo de tareas combinadas robustece los circuitos cerebrales a lo largo del tiempo, y mejora las conexiones neuronales, en especial durante la etapa de entre los 3 y 5 años de vida.

En definitiva, introducir la música de forma intencional en la cotidianeidad de los niños mantendrá sus neuronas en movimiento, preparando así el terreno para aprender incluso más habilidades y talentos durante su crecimiento.

La RAE ha definido a la música como “el arte de combinar los sonidos de la voz humana o de los instrumentos”. Desde el punto de vista lingüístico, la música trabaja con muchas capas sonoras de forma simultánea en el oído. Esto ayuda a los niños a entender, procesar y finalmente convivir con muchos sonidos complejos que permiten un mejor discernimiento auditivo, incluso más allá de lo estrictamente musical.

Beneficios de la música para trabajar los hábitos

Sin duda, la música es una gran compañera para aprender hábitos o nuevas destrezas, ya que está directamente vinculada a nuestra memoria más primitiva. Por ejemplo, si un niño estudia para una materia escolar mientras escucha una canción específica. Al repetir esa misma canción en otro momento de su semana puede asociarla con lo estudiado previamente. Esto ayuda a fijar y sostener el aprendizaje en el tiempo.

La fama de sanadora que se ganó la música históricamente proviene de una idea más poética que científica. Sin embargo, cada vez más profesionales de la salud encuentran fundamentos en su implementación para la prevención de las enfermedades.

De esta forma, las patologías como el autismo o el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH), que se caracterizan por contar con pocas conexiones neuronales, encuentran una potencial amenaza cuando de música se trata. También se ha demostrado cómo la música impacta positivamente en la presión arterial, posibles episodios cardíacos o incluso al coordinar la respiración.

Por último, pero no menos importante, el impacto emocional que tiene la música en los niños es sorprendente y a tener en cuenta. De hecho, se ha comprobado cómo la música suave y de tempos lentos es recomendable para introducir la calma en determinadas situaciones. Por su parte, la música más rápida y fuerte (siempre en volúmenes razonables) facilita la creatividad y la activación cerebral.

Estos son algunos de los muchos efectos positivos que tiene la música a nivel cerebral en la rutina de los niños. Una vez vistos, ya no podemos ignorar su enorme valor desde el punto de vista científico. Entonces, al acercarles aunque sea un poco de música en su vida, les estamos brindando algo más que un buen rato de entretenimiento: los ayudamos realmente a crecer.

Joaquín Sombielle

Licenciado en Psicología

Docente de piano y lenguaje musical