¿Cómo utilizar la agenda para afrontar con éxito el curso escolar?

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¿De quién es la responsabilidad de las tareas que deben realizar los niños y niñas? ¿Son los padres quienes deben estar pendientes? No es extraño encontrar padres que preguntan en los grupos de WhatsApp por los deberes que tienen que realizar sus hijos. ¿Es esto realmente positivo para ellos o debemos enseñarles a usar la agenda para que aprendan a organizarse?

La primera pauta que se debe dar a los hijos cuando llegan a casa sin la tarea es enseñarles a hacer un buen uso de la agenda

Muchos niños llegan a casa tras su jornada escolar sin saber qué tareas tienen que realizar. O no han estado atentos en clase o no lo han apuntado. Los padres, con la preocupación de que los niños lleven al colegio todo bien hecho, se implican en averiguar qué deben hacer preguntando a otros padres o compañeros de clase.

Con esto, provocan que el niño en clase no vea la necesidad de estar atento a lo que debe hacer, puesto que ya se lo resuelven los padres al llegar a casa. Por lo tanto, no se responsabilizan ni adquieren autonomía.

Así pues, la primera pauta que se debe dar a los hijos cuando llegan a casa sin la tarea es enseñarles a hacer un buen uso de la agenda. Incluso, dejarles que se equivoquen y aprendan las consecuencias de tener que ir al colegio sin la tarea por no haberla apuntado. Con ello, aprenderán a responsabilizarse e implicarse en sus estudios.

Beneficios de usar la agenda

El uso de la agenda no solo supone un cumplimiento con sus deberes escolares, sino que aporta beneficios importantes a nivel cognitivo:

  • Ayuda a organizarse mejor: La agenda aporta orden cognitivo. Además, facilita a los niños saber qué tienen que hacer y a desarrollar el hábito cognitivo de la planificación y organización que será transferido a otras situaciones de la vida.
  • Permite desarrollar autonomía personal: es el niño quien debe usarla y apuntar las cosas, así como recordar consultarla. No debe hacerlo nadie por él. De este modo aprenderá a ser capaz de hacer las cosas por sí mismo.
  • Favorece la autogestión del tiempo y las tareas: uno de los mayores problemas de los niños es el no organizarse bien el tiempo y no aprovecharlo. Esto conlleva agobios importantes y bloqueos emocionales. El modo de evitarlo es contar con la agenda. Les permitirá saber qué tareas tienen que hacer y cómo organizarse para poder completarlo todo sin problema.
  • Potencia la responsabilidad: en muchas ocasiones los niños no son responsables por falta de conocimiento de lo que deben hacer. El hecho de apuntar lo que tienen que hacer y organizar sus tareas les permite ser conscientes y, por lo tanto, intentar ser responsables cumpliendo sus deberes.

Cómo enseñarles a usar la agenda

  • Comprar una agenda con ellos que tenga espacio para escribir y donde se vea claro en el día que se está. Es positivo motivarlos participando juntos en la elección, ya que esto les servirá para tener más ganas de utilizarla.
  • Explicar en casa cómo deben apuntar las cosas, qué deben apuntar y dónde cuando están en el colegio. En casa es un buen momento para practicar el uso de la agenda. Muchos niños en clase se agobian porque no les da tiempo a apuntar o al llegar a casa se dan cuenta de que no han apuntado y no recuerdan qué deben hacer. Es bueno sentarse con ellos en casa y hacer ejemplos de cómo utilizar la agenda para que sea más eficiente su uso en el colegio.
  • Cuando un deber está hecho se señala con una marca: además, deben saber recurrir a la agenda cuando deben ver qué tienen que hacer y también para tachar lo que ya han hecho. Esto les ayuda a aclarar su cerebro y descongestionarlo de la carga de tareas. Cada tarea realizada alivia, libera y produce bienestar y fuerza para continuar.

Usar la agenda para planificar

  • Sirve para adelantar tarea: no todas las tareas que se apuntan en un día son para el día siguiente, muchas se solicitan para días futuros. Es importante enseñar a los hijos no solo a hacer las tareas del día siguiente, sino también a avanzar tareas futuras.
  • Ser previsores: con esto les enseñamos a priorizar y a ser previsores, además de a no dejar las cosas para última hora. Trabajar con previsión supone tener margen para imprevistos o dificultades que puedan surgir y, sobre todo, emocionalmente aporta mucha tranquilidad. Muchos niños no descansan bien o muestran estados de ansiedad por funcionar realizando las cosas a última hora. Esta forma de trabajar suele generar un hábito que es importante evitar.
  • Ayuda a planificar el estudio: la agenda no solo proporciona un listado de cosas a hacer sino la oportunidad de planificar y organizar el estudio y el tiempo disponible para otras tareas. Se suele reducir mucho el tiempo de trabajo académico a la realización de tareas o deberes, pero es fundamental enseñarles a que dediquen un tiempo de estudio y repaso diario, además del tiempo para los deberes. Si no se trabaja de este modo constante adquirirán el hábito de hacer tareas diarias (si las hay) y estudiar solo cuando tienen examen, probablemente a última hora.
  • Hacer un seguimiento de que lo van cumpliendo día a día, para hacerles conscientes: una tarea de los padres es enseñar a sus hijos a realizar autoevaluación. Revisar la agenda, ver si han hecho lo que tenían que hacer y, en caso de que algo no hayan hecho, aportar solución para cumplirlo. En este seguimiento es importante reforzar todo lo que hayan hecho bien para que se sientan motivados de seguir funcionando así.

En conclusión, los beneficios de la agenda son numerosos. Por eso es una herramienta pedagógica fundamental para todo el proceso educativo de los niños, que marcará su forma de organizarse y funcionar en su vida, así como en el plano profesional futuro.

María Campo Martínez

Pedagoga / España

Licenciada en Pedagogía. Diplomada en Magisterio de Educación Infantil. Asesora de Eduka&Nature.