¿Qué es la motivación según la psicología?

Diversas definiciones, factores y consecuencias durante el proceso motivacional

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Cada ser humano de este mundo persigue necesidades y sueños diferentes. Pero si hay algo que compartimos globalmente es ese impulso natural interno que nos lleva a lograr estos objetivos: estamos hablando de la motivación.

La motivación es una emoción que nos permite “activar” el camino hacia un determinado logro

Si vamos al diccionario de la Real Academia Española, encontraremos que la motivación es “Un ensayo mental preparatorio de una acción para animarse a ejecutarla con interés y diligencia”.

¿Qué es la motivación?

Motivación asociada a los pensamientos

El Doctor en psicología Juan Antonio Huertas destaca dos dimensiones de este fenómeno. Aunque la motivación se encuentra muy asociada a nuestros pensamientos y cognición, además se ve propulsada por un alto protagonismo de nuestra parte emocional. La combinación de ambos aspectos es lo que determinará cómo planificamos y ejecutamos los objetivos que nos estimulan.

Es un comportamiento humano que debe tener un mínimo de voluntad de nuestra parte para poder dirigirlo hacia un propósito personal

Motivación y emoción

Por definiciones como estas, es sumamente común encontrar un paralelismo entre la motivación y la emoción. Sin embargo, y aunque la emoción nos moviliza interna y externamente, también es extremadamente volátil.

La motivación, por otro lado, vendría a ser una suerte de “emoción sostenida” o más o menos estable que nos permite “activar” el camino hacia un determinado logro.

Por supuesto que hay grados de prioridad en lo que a motivación se refiere. Debemos primero alimentar las necesidades, algo que el humanista Abraham Maslow diseñó su famosa pirámide con 5 necesidades básicas: necesidades fisiológicas, de seguridad, pertenencia, reconocimiento y autorrealización.

Pero sea cual sea la meta motivadora, existe además un factor fundamental en el proceso motivacional y que Martin Fishbein define como “acción razonada”: nuestra intención. Si bien es nuestra motivación la que enciende la llama del interés, es la intención la que pone en marcha el plan para alcanzar los objetivos y la que afina la dirección hacia la meta.

El camino de la motivación

Esta intención se ve afectada por dos aspectos determinantes que se combinan:

  • La actitud hacia la conducta. Concretamente, es la creencia que tenemos sobre el resultado positivo o negativo de cierta conducta.
  • La norma subjetiva de la conducta. Son las creencias de lo que otras personas esperan de nosotros con respecto a nuestras conductas e intenciones como individuos.

Podemos también encontrar algunas similitudes con esta separación cuando hablamos concretamente de los motivos, o sea, aquellos que nos permiten “predecir” y terminar de decidir o apostar por determinados objetivos.

Contamos, por un lado, con motivos primarios, totalmente vinculados a la supervivencia y adaptación como seres vivos. Estos se irán modificando y ajustando cuando se produzca un desequilibrio en nuestro organismo. Podemos encontrar muchos ejemplos al respecto como en el caso de la sed, el sueño, la curiosidad, el hambre, etc.

Por otro lado, los motivos secundarios son en realidad considerados “motivos sociales”, ya que son “necesidades” autoimpuestas producto de los marcos históricos, culturales y sociales en los que vivimos.

La diferencia principal con los primarios es que necesitan de un proceso de aprendizaje para poder ajustarlos. ¿Ejemplos? La búsqueda activa en el ámbito profesional, persuadir a otros para alcanzar algo, la participación intencional en grupos para determinado fin.

Joaquín Sombielle

Licenciado en Psicología

Docente de piano y lenguaje musical