Una mala crianza afecta a la salud emocional de tus hijos

Formas de crianza a evitar para proteger la salud emocional de los hijos

mala-crianza-desarrollo-emocional

El núcleo familiar es donde crecemos y el lugar en el que nos sentimos protegidos y comprendidos todo el tiempo (o así debería ser). Pero, en ocasiones, la familia puede afectar a la salud emocional en la infancia. Esto puede ser debido a una mala crianza que, aunque sea sin mala intención, puede provocar sentimientos negativos en los hijos e hijas y vivencias difíciles de asimilar.

Las consecuencias de una mala crianza

Hay niños que viven verdaderas pesadillas, pero sin estar durmiendo. Cuando estos tienen que soportar una mala crianza, el daño psicológico afectará a su salud mental irremediablemente. Pueden tener traumas por falta de apego, violencia, abusos, etc. La mala crianza, puede incluso, afectar al desarrollo cerebral de los pequeños.

Es posible que los padres cometan errores en la crianza, sin ser conscientes de cómo esto puede perjudicar a sus hijos

También es posible que los padres cometan errores en su crianza sin ser del todo conscientes de cómo esto puede perjudicarles. Es más, la causa más importante de los problemas emocionales se gesta en el hogar.

Cuando se trata a los niños con agresividad, del tipo que sea, siempre creará heridas emocionales difíciles de curar. Cuando un niño o niña crece en un entorno familiar conflictivo o con una mala crianza crecerán con baja autoestima, problemas emocionales, aceptación de conductas inadecuadas hacia su persona (faltas de respeto, agresividad…).

Formas de crianza a evitar para proteger la salud emocional en la infancia

A continuación vamos a explicarte algunas formas de crianza que se deben evitar para que de esta manera puedas proteger la salud emocional de tus hijos/as. Quizá, en vuestro día a día familiar te des cuenta que algunas de estas formas de crianza están presentes en vuestra vida. Si es así, es el momento de cambiar lo antes posible y, si es necesario, busca ayuda de un profesional que te pueda guiar en un asesoramiento familiar eficiente.

Estrés en el hogar

Cuando en el hogar existe estrés continuo, sentirá que su hogar es inseguro y ese estrés ajeno le provocará gran ansiedad difícil de manejar por sí mismo. A medida que el estrés se convierte en algo habitual, los niños pueden comenzar a tener problemas emocionales, de concentración y de comportamiento.

No hacer caso a las emociones

Los niños son seres emocionales y es normal que las saquen habitualmente para que, de esta manera, puedan mostrar aquello que les preocupa o les hace daño. Es fundamental que padres y madres prestemos atención a las emociones en la infancia porque, en caso de no hacerlo, se estará creando en su interior un bloqueo emocional difícil de gestionar en el futuro.

Cuando no se da importancia a la emoción que sienten, pensarán que no son importantes y, con el paso del tiempo, comenzarán a ocultarlas. Una emoción que se oculta es una emoción que nos hace daño, tanto a corto, medio o largo plazo.

Todas las emociones hay que sentirlas, vivirlas, comprenderlas y gestionarlas. Si los pequeños crecen sin que sus emociones estén validadas crecerán con una mala salud emocional y con graves dificultades para resolver conflictos en la vida con grandes problemas de estrés y ansiedad.

En este sentido, resulta fundamental tener en cuenta que las emociones de los hijos son importantes y hay que, en lugar de educar sus emociones o intentar minimizarlas, permitir que las experimenten y acompañarlos en todo el proceso.

Indefensión aprendida

La indefensión genera una terrible angustia que afecta a la autoestima y a la esperanza. Cuando un niño crece en indefensión estará creciendo sintiendo que su familia no es segura, ni que le proporciona cariño y esto hará que no pueda forjar su identidad ni que pueda crecer sintiendo que es un ser válido.

Será un niño triste, inseguro, con muchos miedos y, lo peor de todo, crecerá siendo una persona pesimista con gran angustia existencial.

Tristemente, la indefensión aprendida está muy extendida en la población infantil. Tanto niños como adolescentes sienten que no importa lo que hagan o todo lo que se esfuercen, nunca podrán cambiar su vida a mejor y, por lo tanto, deciden no hacer nada o no luchar por metas que mejoren la vida en el futuro. Asumen que no tienen el control en su vida y permiten que sean otros los que tomen sus propias decisiones, incluso aunque sean importantes.

Exigir la perfección

En ocasiones, padres y madres, sin darse cuenta, exigen a su prole más de lo que deberían. A veces se exige la perfección, sin ser conscientes de que esto no es posible. La flexibilidad es fundamental en la crianza y no hay que pedirles más de lo que son capaces de dar.

Es más, en la crianza, es fundamental cultivar desde edades tempranas el valor del esfuerzo más que el de los resultados. Siempre que se escoja el camino del esfuerzo, los resultados mejorarán automáticamente. Sin medias tintas. Es más, cuando una persona se esfuerza y consigue buenos resultados, la satisfacción que siente es tan grande, que seguirá trabajando para mejorar.

En cambio, cuando se intenta educar a un hijo dentro de la perfección, lo que realmente se está haciendo es aumentar la ansiedad. Cuando se exige demasiado desde la infancia, los niños y niñas intentan hacer las cosas correctamente para no defraudar a los demás. Esto es un grave error, porque para que los buenos resultados se mantengan en el tiempo y realmente generen satisfacción, debe hacer las cosas bien por sí mismos.

Estos son solo algunos ejemplos de mala crianza que afecta a la salud emocional en la niñez. Es importante valorar si te ves reflejado en alguno de los ejemplos anteriores. Si sospechas que tus hijos están teniendo problemas de salud emocional, por el motivo que sea, debes acudir a un profesional o terapeuta familiar para que pueda ayudar a la familia a encontrar un camino de armonía que facilite la vida en vuestro hogar.