La importancia del sueño en los adolescentes

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El día es largo, con muchas horas para realizar distintas actividades, entre ellas dormir, pero ¿Cómo distribuyen nuestros hijos ese tiempo? La vida nocturna de nuestros jóvenes está limitada por la pandemia, pero aun así, debemos prestar atención a sus horas de sueño para asegurarnos de que son las recomendadas.

Un sueño adecuado contribuye a controlar mejor las emociones

El sueño es una necesidad básica del organismo y su satisfacción nos permite la supervivencia. Todo lo que pasa en el cuerpo humano guarda un equilibrio y, si falla ese equilibrio, el organismo tratará por todos los medios de volver a recuperarlo.

Gracias a los experimentos de privación de sueño, se ha comprendido que cuando se elimina “completamente”, la posibilidad de dormir en un organismo, sobreviene la muerte.

Cuando a una persona se le priva de dormir, de forma temporal o parcial (es decir, dejar de dormir durante un día o saltarse alguna fase concreta de descanso), el organismo responde con un aumento de la necesidad de sueño en los días posteriores.

Esto viene a confirmar que el organismo tratará por todos los medios de conservar su equilibrio recuperando aquello de lo que se le ha privado.

Recordemos las funciones del sueño:

  • Función de conservación de la energía.
  • Función de recuperación. Nuestro cuerpo utiliza el sueño para restablecer la actividad física y cerebral tras el periodo de vigilia. Esta recuperación combate tanto el cansancio físico como neurológico generado durante la parte de actividad.
  • Función de protección. El sueño es el acto preventivo que desarrolla el cuerpo para preservarse durante el desgaste futuro del día. No hay una restauración posterior al desgaste, sino una prevención.
  • Función de consolidación de la memoria.

Como en otras ocasiones os hemos dicho, todo conforma la identidad personal. Es la que define la fortalezas y debilidades de la persona teniendo en cuenta las cuatro dimensiones.

Vamos a ver cómo lo hace en cada una de ellas:

  • Dimensión física

Implica la necesidad de cuidar su cuerpo, proporcionándole las horas de sueño que necesita para su correcto funcionamiento.

  • Dimensión afectiva

La falta de sueño hace que estén irascibles y nerviosos. El sueño adecuado les ayuda a llevar de otra manera su “mochila de las emociones”.

Es fundamental ayudar a nuestros hijos a conocerse para que se den cuenta de cómo el descanso adecuado puede variar en su manera de sentir las cosas y ver una visión distorsionada de la realidad que les rodea

  • Dimensión intelectual

El descanso y el sueño se convierten en indispensables para que consigan desarrollar al máximo su capacidad intelectual.

El sueño mantiene activas las áreas del cerebro que realizan la función de la memoria, que está estrechamente relacionada con su inteligencia y su capacidad de aprender.

  • Dimensión de la voluntad

¿En cuantas ocasiones hemos podido observar que la falta de sueño afecta en la toma de decisiones? No tienen la misma capacidad para tomarlas y les influye en elegir las opciones más adecuadas.

La adolescencia es un periodo en el que se afianza la personalidad, por ello, igual de necesario conocerse en otros ámbitos como en el del descanso.

Han de ser conscientes de cuáles son sus necesidades para que consigan llevar una correcta higiene del sueño.

Podéis ayudarles a reflexionar sobre su descanso haciéndoles pensar con algunas preguntas que se pueden hacer para conocerse mejor en este ámbito:

  • ¿A qué hora se levantan? ¿A qué hora se acuestan? ¿Cuántas horas duermen?
  • ¿Son conscientes de que necesitan unas ocho horas y media para rendir?
  • ¿Utilizan algún dispositivo electrónico antes de ir a la cama? ¿Cuánto tiempo le dedican?
  • ¿Realiza alguna actividad deportiva para que su cuerpo se canse y esté en consonancia con su cansancio mental?

Estas y otras preguntas le pueden ayudar a conocer su realidad y, con ella, poder establecer un plan de mejora para cuidar su descanso.

Patricia Cigaran

Experta en Educación / España

Experta en Educación Familiar con más de 20 años de experiencia en la dirección de colegios infantiles.