¿Qué es exactamente la escuela inclusiva?

Un paso más allá de la integración

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Solemos usar las palabras ‘integración’ e ‘inclusión’ sin hacer mucha distinción entre ellas, pero la diferencia es mucha. Te contamos de qué se trata la escuela inclusiva.

La integración no es lo mismo que la inclusión

La integración no es lo mismo que la inclusión. Una afirmación que puede sonar obvia, sí, pero que se suele confundir y es necesario distinguir a la hora de hablar de la escuela y los alumnos con necesidades educativas diferentes.

La integración escolar de chicos con necesidades educativas especiales se refiere la incorporación de estos alumnos a las aulas “comunes” en pos de que puedan relacionarse con niños que no manifiesten dificultades de aprendizaje.

En general, estas diferentes se equilibran con la presencia de maestros integradores que acompañan a los niños con necesidades diferentes y los ayudan justamente a eso, a integrarse al grupo al que pertenece y a familiarizarse con los contenidos propios de la clase.

A su vez, estos niños cumplen con un currículo adaptado a sus posibilidades, confeccionado por el docente a cargo de la clase, el maestro integrador, el gabinete psicopedagógico escolar y los profesionales que se encuentren acompañando a dicho estudiante.

La importancia de la escuela inclusiva

Por supuesto que este proceder no solo es necesario sino beneficioso para todas las partes involucradas en este proceso. ¿Pero qué hay de la inclusión?

Entendiendo que hay mucho más para el niño que la sola presencia en esa escuela y en ese aula o incluso en ese currículo, la inclusión requiere una atención especial por parte de todos los que rodean al niño con el objetivo de que esa integración pueda darse también a nivel social.

Es por esto que este trabajo, el de incluir y de verdad, es uno de carácter integral y comprometido: el organismo escolar y los profesionales pertinentes deben trabajar en conjunto con el niño integrado y su familia, pero también con el grupo de compañeros y sus familias para que la experiencia resulte beneficiosa para todos.

Tener como compañero a un niño con necesidades educacionales especiales también puede resultar una experiencia rica para los compañeros de clase, siempre que el proceso se encuentre correctamente acompañado.

Permite aprender valores como la solidaridad, diversidad, amplitud, tolerancia, compañerismo y relaciones, como mínimo. La escuela inclusiva se construye entre todos y pretende aprender de las diferencias y valorarlas, no solo aceptarlas.

La integración en la escuela inclusiva

La escuela inclusiva se trata de algo más que solo integrar alumnos “diferentes”. Apunta a reconocer derechos y pertenencia dentro de la comunidad educativa, sin hacer distinciones de ningún tipo en lo que a inclusión respecta. Es por eso que la propuesta tiene que ver con la convivencia desde la comunicación y el diálogo.

Cualquier diferencia o conflicto es solo un puntapié para el desarrollo individual y grupal, y para el aprendizaje.

La escuela inclusiva no está dirigida a integrar alumnos con dificultades, sino a incluir alumnos atravesando la ruptura de sistemas tradicionales y abrazando transformaciones profundas. La idea no es ignorar las diferencias o responder a una equidad sin sentido que finalmente no es equitativa para todos, sino responder a las diferencias con reconocimiento, adaptación, no ofreciendo lo mismo a todos pero con valores orientados a atender a todos el alumnado.

¿A qué debemos prestar atención cuando buscamos una escuela inclusiva?

  • A la flexibilidad del currículo y todo lo que comprende. Es importante que la institución se encuentre centrada más en las características particulares del estudiante que en los contenidos a alcanzar.
  • A los valores que promueve la institución.
  • A la preparación que tenga la escuela a nivel edilicio y material para responder a las necesidades del alumnado especial.
  • Al acompañamiento y participación que brindan a las familias, y su grado de interrelación con las mismas.
  • A la utilización de nuevas tecnologías y estrategias de aprendizaje.
  • A las adaptaciones curriculares necesarias e individuales.

Por supuesto que todo esto no desestima a las escuelas que deciden no incluir. Más o menos de acuerdo, cada institución está en derecho de manejarse como lo desee y ahí mismo, en esa diversidad, se encuentra otra vez cierta riqueza: existen escuelas para todos los gustos, con idiosincrasias diferentes, laicas o religiosas, con distintos perfiles de alumnado, con orientaciones artísticas, deportivas o que apuntan a distintos objetivos, entre muchas otras distinciones.

Así y todo, no olvidemos que la escuela inclusiva existe, la educación inclusiva es posible. Como dijo Ignacio Estrada, “Si un niño no puede aprender de la manera en que enseñamos, quizás debamos enseñarles de la manera en que ellos aprenden”.

Heliana Moriya

Docente de música de niveles inicial, primario y secundario

Psicopedagogía