5 pautas para educar el respeto desde la familia

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Enseñar  respeto es algo que preocupa a las familias y está dando un giro importante en la sociedad actual. ¿Por qué es importante que sepan respetar? La diversidad es cada vez mayor y debemos construir una sociedad saludable para convivir con tolerancia.

El respeto se educa y se trabaja desde casa

No se puede pretender que sea solo la sociedad o el exterior quien inculque respeto a los niños. Es muy importante trabajarlo en la familia porque educar implica también educar en el conocimiento de uno mismo. Saber cómo somos para entender  que todos tenemos los mismos derechos.

Pautas para trabajar el respeto

1. Comenzar desde que son muy pequeños

Esta premisa no es nueva en la educación de los hijos. Es importante no pensar que son pequeños y que ya lo haremos, puesto que son valores básicos que van a construir un buen andamiaje en el interior de cada niño para lograr que sean buenas personas.

2. Mostrarles la realidad social que les rodea

Muchas familias viven en su burbuja y se esfuerzan para que sus hijos no sufran y eviten riesgos. Pero vivir en una única realidad limita conocer otros entornos y situaciones. El desconocimiento los puede llevar a pensar que su realidad es la válida y correcta y el resto no.

Es muy importante enriquecer a los niños con el conocimiento de la diversidad y las cosas buenas de cada una de las personas que la componen.

Enseñarles a respetar a los demás con sus casuísticas propias y no pensar que sólo lo suyo es lo mejor o lo correcto.

3. Enseñarles tolerancia para admitir al diferente

Hacerles ver que, a pesar de que algo no les guste, deben saber respetarlo. No todos piensan lo mismo, ni les gustan las mismas cosas. Justo en esa diversidad es donde emana la riqueza de una sociedad plural.

Todo esto debe estar acompañando de una gran comunicación entre los padres e hijos y de un ejemplo por parte de los padres. No se puede pretender que aprendan respeto si no lo ven en casa, con los propios padres.

4. Respetar a las personas mayores

Algo que también es importante trabajar desde casa es el respeto hacia los mayores.

Si preguntáramos a cualquiera de nuestros ancianos sobre cambios significativos que perciben en la educación, no existiría mucha discrepancia en que, el respeto a los mayores y el modo en que los niños y jóvenes tratan al adulto, es uno de los cambios mas significativos y notorios.

Hace ya varias generaciones el respeto a los mayores se daba totalmente por hecho, no se concebía que no fuera así. Desde muy pequeños se aprendía que, a los adultos, por el simple hecho de serlo, se les tenía que respetar y que su palabra tenía más valor cuanta más edad tenían.

Prácticamente, este hecho se trabajaba casi como si fuera de manera innata porque era la única opción, no cabía otra manera de actuar con un adulto.

4. Fomentar la comunicación

El respeto, en muchas ocasiones, venía asociado a una autoridad más extrema o disciplinaria. Se llegaba incluso a utilizar muchas consignas lingüísticas del tipo “esto es así porque lo digo yo y punto”, “lo decido yo que soy mayor”, anulando, en todo momento, la posibilidad de rebatir una norma al adulto, dialogar sobre una orden o poder ofrecer otra alternativa.

En educación, conforme se han ido produciendo cambios en los estilos educativos se ha ido pasando de un autoritarismo a sistemas más permisivos.

Un cambio significativo dentro de los estilos educativos ha sido dar la oportunidad a los niños de opinar, pensar o transmitir su criterio.

Se ha introducido la conversación y el diálogo, teniendo en consideración al niño. Este aspecto es muy positivo. Se consigue que los niños aprendan a hacer las cosas de manera razonada, que entiendan por qué deben hacerlo y no que sea por imposición o incluso por miedo a las consecuencias que pueda tener no hacerlo.

Pero hay que saber utilizar el dialogo con cierto equilibrio. El adulto siempre debe ser quien controle la situación porque si no es así se puede llegar a un permisivo peligroso y ser el niño quien domine dicha situación e incluso se pueda llegar a perder la autoridad y, como consecuencia, el respeto al adulto.

Este cambio, en los estilos educativos, ha influido en el respeto a los mayores, hasta el extremo de estar, los niños, cuestionando constantemente las decisiones de los adultos, no valorando sus opiniones, ni haciendo caso a lo que transmiten.

5. Educar no es imponer

Además, de este cambio en el estilo educativo, tampoco ha beneficiado, con respecto a los adultos, el hecho de pensar que simplemente por ser adultos tenemos ganada la autoridad y tienen que ser respetados.

Esto significa que la autoridad y el respeto no vienen con el título de padre, abuelo o adulto en general, sino que nos la tenemos que ganar. Hay que demostrarles que aquello que les hacemos o pedimos es por su bien. Que tenemos criterio para decidirlo, cosa que ellos, por su falta de experiencia o madurez igual no lo tienen.

Tenemos que tratar de ganarnos su confianza siendo un buen ejemplo para ellos. Que vean que a pesar de que lo que les pedimos no es lo que ellos esperan, se lo decimos por su bien.

Este punto es difícil de lograr, puesto que de manera interna les gustaría hacer las cosas de otra forma. Pero, en cambio, deben hacerlo del modo que nosotros les sugerimos.

Si trabajamos esta autoridad y respeto desde que son pequeños cuando todavía no tienen mucho criterio, ganamos su confianza y, además, sentirán que estamos a su lado y que les apoyamos de manera incondicional.

En el momento que crezcan y empiecen a cuestionarse ciertos aspectos, a pesar de que no estén de acuerdo, primará la confianza por encima de todo.

Tenemos que pensar que nos debemos ganar ese respeto, pero también hay situaciones en las que es difícil hacerles entender que la decisión tomada es lo mejor para ellos.

Es por esto que nos encontraremos con situaciones en las que las cosas serán como nosotros marquemos porque es lo mejor para ellos. Somos adultos y tienen que tratar de confiar en nosotros.

Hay explicaciones que, según la edad que tengan, no van a entender, por lo que sólo les queda confiar y obedecer lo que se les dice.

Es importante, reflexionar sobre ello para hacer hincapié en la importancia de enseñar a los niños, desde muy pequeños, a respetar a las personas, en general, y saber transmitir el respeto al adulto con autoridad moral.

Esta autoridad estará basada en una educación en la que prime la exigencia con cariño.