¿Por qué el entrenamiento auditivo es esencial para aprender música?

Aspectos auditivos para trabajar de forma casual o profesional

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Aunque muchos quisieran poder tocar un instrumento musical con destreza, la educación musical comienza desde el momento en que la música llega a nuestros oídos, mucho antes que a nuestras manos y/o voces. Con esto en mente, indagamos acerca del entrenamiento auditivo y cómo puede beneficiar el aprendizaje musical.

El entrenamiento auditivo permite exprimir al máximo los recursos auditivos

Habitualmente asociamos oficialmente el hecho de “aprender música” con el momento exacto en el que comenzamos a experimentar sonidos con un instrumento musical, o bien con el inicio de clases de instrumento, sea esto un hobby o no.

Es innegable que aprender un instrumento ocupa un papel protagónico en el proceso de aprendizaje. Aclarado esto, lo cierto es que no es ni la mejor o peor ejecución técnica del mismo lo que define o encausa aquello que entendemos por musicalidad.

Es efectivamente, la capacidad y entrenamiento de la escucha activa la verdadera piedra fundacional que habilita a explotar al máximo las capacidades musicales, entre ellas, la ejecución del instrumento en cuestión.

Antes que nada, vale la pena aclarar que entrenar el oído no implica una mejora auditiva a nivel físico. De hecho, a medida que el ser humano envejece, la escucha de frecuencias altas decrece naturalmente y no hay nada que pueda hacerse para compensar esa falta.

Beneficios de entrenar el oído

Sin embargo, el entrenamiento auditivo sí permite identificar, gestionar y exprimir al máximo los recursos auditivos preexistentes. Esto se da gracias a ejercicios, en esencia, mentales. Estos ayudan a traducir e interpretar lo que escuchamos de forma literal en información sumamente valiosa para el proceso musical.

¿Y por qué es tan importante entrenarlo? ¿No alcanza simplemente con darse cuenta de una desafinación o una nota mal tocada? Si en mi familia tienen buen oído desde siempre… ¿Por qué molestarse en trabajarlo?

Hay quienes demuestran desde temprana edad una gran facilidad para distinguir sonidos y ejecutarlos rápidamente en un instrumento, y culturalmente llamamos a esto “tener buen oído”. Pero aquella es solo una forma de realizar gimnasia con las orejas, e incluso estas personas pueden expandir aún más esas cualidades que traen de fábrica.

Cabe resaltar que las características que mencionaremos a continuación no se limitan únicamente a quienes busquen hacer de este entrenamiento una profesión o algo “serio” en su vida, sino que pueden ejercitarse por el solo deseo de querer maximizar la experiencia artística.

Escucha de sonidos simultáneos

Sin duda, una de las funciones cerebrales y mentales más explotadas al aprender música consiste en recibir, interpretar y ejecutar muchas acciones en simultáneo y en tiempo real. La ejercitación en la escucha musical no se queda atrás en ese sentido, ya que permite distinguir paulatinamente texturas a nivel tímbrico, armónico y rítmico.

Esto no solo puede darse con el propio instrumento, sino también en conjunto con otros instrumentos, expandiendo y refinando el criterio “orquestal” del oído.

Oído relativo

Así como tenemos el hábito de relacionar palabras con imágenes u olores con lugares y emociones, el entrenamiento auditivo nos permite asociar, “empaquetar” y familiarizar la práctica con la teoría. Conceptos complejos que pueden resultar desafiantes o intimidantes desde la lectura musical se vuelven más livianos y accesibles al identificarlos y relacionarlos auditivamente.

Un típico ejemplo de esto podemos encontrarlo en el ejercicio para relacionar rápidamente un fragmento de la música principal de una película. Por ejemplo, Star Wars, con conceptos teóricos complejos como los intervalos musicales o la armonía. De esta forma, no solo se logra que el proceso de aprendizaje sea mucho menos denso y lejano, sino que al mismo tiempo la experiencia se convierte en algo divertido y personal.

¿Y el oído absoluto?

Para todo aquel que nunca ha escuchado este concepto previamente, su explicación es de lo más interesante. El oído absoluto consiste en la habilidad para reconocer y distinguir cualquier tipo de sonido que perciba el oído de forma integral.

Por ejemplo, al escuchar la bocina de un auto, el ruido de una puerta entornada o la alarma del celular, su oído no solo percibe los sonidos de forma física. También lo hace de manera mental, ya que identifican y «sienten» las notas musicales generadas.

Son muy pocas las personas que cuentan con dicha capacidad. Existe la leyenda popular que asegura que aquellos que nacen con oído absoluto cuentan con un regalo excepcional. Dentro de los ejemplos más destacables podemos encontrar a Charly García, Luis Miguel, Michael Jackson o más recientemente Charlie Puth.

Sin embargo, no son pocos los portadores de oído absoluto que han manifestado opiniones mixtas al respecto. Aunque es una ventaja innegable a la hora de entrenar aspectos musicales de forma intencional, también tiene sus contras.

El problema principal más frecuente tiene que ver con el hecho de que cuentan con oídos mucho más sensibles. En este sentido, una desafinación, un ruido fuerte o cualquier distorsión sonora afectará a su audición mucho más que a la de una persona promedio.

Además, no pueden “apagar y prender” esta habilidad. No pueden decidir cuándo escuchar y reconocer un acorde de Sol Mayor de un piano y cuando ignorar que el ruido del caño de escape de un auto es la nota Re. Deben entonces aceptar que toda su vida contarán con información sonora que no necesariamente quisieran saber.

Joaquín Sombielle

Licenciado en Psicología

Docente de piano y lenguaje musical